Sin importar lo más mínimo
lo sucedido, nada más
que anteponer
la propia comodidad,
el capricho momentáneo.
Molestar por molestar
por no pensar en el prójimo
(tan cercano).
Oyendo sin escuchar,
mirando sin ver,
echando en cara
imaginaciones indignas
de ser tenidas en cuenta.
Molestar por molestar
por no pensar en el prójimo
(tan cercano).
Ninguna preocupación,
poca empatía.
Siempre hay una excusa
aplicable y egoista,
un hilo del que colgar
la falta de culpa.
Molestar por molestar
por no pensar en el prójimo
(tan cercano).
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